viernes, 10 de mayo de 2019
Mala luna. Tipos de lectura. Abril- Mayo
Durante el mes de abril comenzamos a trabajar la novela de Rosa Huertas Mala luna. Nuestro primer acercamiento al texto constó básicamente de la lectura en voz alta. La idea es trabajar ese tipo de lectura colectiva, logrando una pronunciación adecuada para que el resto de los presentes puedan escucharnos. El objetivo de una buena dicción se logra, como todo en la vida, con una práctica consciente. La tenacidad es la mejor aliada a la hora de caminar, sin prisa aunque sin pausa, hacia un horizonte. La postura también es importante a la hora de ser el lector a cargo del texto que estemos compartiendo. Nuestro cuerpo es una caja de resonancia, la voz un insstrumento que hay que saber cuidar y acompañar. El tono al leer para otres no es el mismo que utilizamos para leerle a una sola persona que tenemos al lado, ni el que usamos para conversar. Leer en voz alta es una destreza que implica atención además de consideración y respeto hacia el auditorio, hacia el otre a quien leemos lo que vamos a compartir.
Todos los saberes mencionados se dan por supuesto, y las carencias salen a la luz cuando hay que poner el cuerpo, cuando hay un acto escolar y son pocxs lxs estudiantes que se ofrecen a la tarea, el miedo escénico suele ser una excusa, pero más allá de él, la verdad es que la lectura en voz alta ha sido dejada de lado, hablo en general, en la escuela. Eso explica que nuestrxs estudiantxs muchas veces lean en un susurro apenas audible para quien se encuentra al lado. Eso va de la mano con las contradicciones de una Escuela del Futuro en la que las cosas del pasado no se han aprendido ni este año, ni el anterior, ni el anterior al anterior.
Por todo lo dicho, en 2do 8va, este año y desde el 2010, trabajamos leyendo en voz alta. Tratando de alzar nuestras voces entre una ficción y otra, entre un texto de un autor determinado y distintos textos de quienes sean parte del curso. Es una práctica vital, necesaria, a la que seguiremos apostando, pese a las dificultades y las reticencias, personales (salir del silencio siempre cuesta) y contextuales (los ruidos constantes de las clases de deporte en el patio al que dan nuestros ventanales del aula asignada en el 2do piso, por ejemplo).
Otro tipo de práctica a la que hemos estado dando lugar es la lectura silenciosa. Que por qué. Porque empezar la clase en silencio, concentrados, dejar atrás el ruido de la calle o la entrada, es necesario. La ciudad nos propone el ruido constante, por doquier. A ese ruido vamos a contestarle en silencio, hacia la profundidad que implica el pensamiento, hacia esa comunión tan fuerte que puede ser la lectura cuando la obra y el lector se hacen uno.-
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