Circuito de la comunicación
Durante el mes de marzo estuvimos charlando en 2do 8va casi exclusivamente de los contextos comunicativos y los participantes que en ellos se vinculan gracias a un código común. Hablamos de la comunicación a partir de una actividad inicial. Se repartieron textos para trabajar en equipos, uno a cada uno de ellos, de los cuales se analizarían capítulos o textos puntuales seleccionados por la docente. Los libros compartidos fueron:
La virgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara
No sé si casarme o comprarme un perro de Paula Pérez Alonso
La razón de mi vida de Eva Perón
Loco afán de Pedro Lemebel
El espejo africano de Liliana Bodoc
y La morada imposible I y II de Susana Thénon.
La serie de consignas era la misma para los 6 grupos: pensar a qué tipo de texto nos estábamos enfrentando, qué intención autorial vislumbrábamos en él, qué tema considerábamos principal, y a quién o quiénes entendíamos como su emisor y receptor.
Antes de adentrarnos en las lecturas grupales de los textos asignados, vimos que toda comunicación vincula a un emisor, quien construye un mensaje en un código determinado, y un receptor, que es a quien el mensaje está dirigido. Entre emisor y receptor, dijimos, el camino es impredecible, o se tiende como puente para alcanzar oportunamente el otro lado, o de derrumba por algún u otro motivo antes de llegar al proceso de decodificación que tiene lugar en un receptor que decide escuchar e interpretar el mensaje que le fue inicialmente destinado. Los ejemplos de situaciones comunicativas que fueron sucediéndose en el diálogo áulico abarcaron desde un diálogo entre dos personas hasta una clase con su respectivo par docente-estudiantado, una conferencia de un gobernante, un periodista que escribe una nota de opinión u otro que podemos ver en cualquier noticiero en televisión, entre otros. Hubo también citas de cuentos populares, entre ellos "Caperucita roja" y "Blancanieves", alusión a mensajes publicitarios de distinto tenor y sobre distintos productos (entre los celulares y la indumentaria deportiva el universo de la narrativa publicitaria se nos aparecía ilimitado).
Al llegar al turno del mensaje nos abocamos primero a su tema o referente: volviendo a "Caperucita" reflexionamos sobre la diferencia entre el cuento expresado con arte narrativa o a través de una síntesis del estilo la niña sale de su casa- desobedece a su madre- el lobo la come a ella y a la abuela- pasa el cazador, las salva y castiga al loco- colorín colorado el cuento ha terminado. Así colegimos que el tema o referente de un mensaje cualquiera es su síntesis, su resumen, su contenido expresado en una mínima pero clara afirmación.
Cuál será entonces el tema de "Caperucita roja". Sobre eso no estuvimos tan de acuerdo, o sí, pero con matices. Respecto de las publicidades, comprendimos que el tema de ésta o aquélla es siempre una solicitud que a veces parece un imperativo "compre esto porque si no su vida se perderá lo mejor de lo mejor que pueda brindarle".
El mensaje en sí mismo nos sirvió para distinguir entre lo literario y lo no literario, entre los poético y creativo y lo informativo. Nos preguntamos por qué alguien escribe un texto que termina resultando ser un poema o un cuento o un guion de cine o una canción, por qué nacen las novelas. Qué vislumbramos ahí: a una de las necesidades humanas más necesarias y antiguas de la humanidad, vimos en esas obras a una voluntad creadora. Para qué creamos es otro tema sobre el que también daremos curso...
Con estas ideas los equipos comenzaron a leer en el caso de las novelas, uno o dos capítulos, dependiendo de la extensión; en el de los poemas breves, unos 5 poemas; en el caso de Lemebel, compartimos su "Manifiesto" y en el de Perón, dos de sus discursos, ambos ante un grupo de obreras de una fábrica.

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